agradecimientos



Se dice, se intuye que esta joya maravillosa proviene del cielo, y que las estrellas con toda su generosidad la enviaron al centro de la Tierra, donde se multiplicó en semillas que se extendieron por todo el planeta, yendo parar a manos de personas nobles, decentes y de guante blanco entre las que se encontraron diferentes sabios, magos, chamanes, maestros...

Según la historia, el primer lugar donde se practicó e investigó seriamente con ella fue en el lejano Oriente, concretamente en China.

Fue trabajada por diferentes sabios y médicos de la medicina holística, y se rumorea que ocurrió durante la época dorada del hombre celeste.




En India también hay un gran culto y reverencia hacia los pies del maestro o las divinidades; aunque todo ello se quedó en un ritual perdiéndose así el brillo y la esencia que esta joya traía.

En Siberia también se dice que cuando llegaban los invitados a las casas, se les recibía lavándoles los pies, como símbolo de hermandad y bienvenida, y también para un buen descanso.

En la medicina griega también se trabajaban los pies, lavándolos en agua y añadiéndole esencias de colores dependiendo del caso a tratar...

Los egipcios en sus pirámides trabajaban a los iniciados; entre ellos está la cultura esenia, extendida por todo el mundo.

En América los sabios toltecas decían que el ser humano es una esfera o cuerpo de luz que según va creciendo y materializando sus pensamientos (creando una mente rígida), este haz de luz desaparece permaneciendo únicamente en los pies.
A través de ellos se puede hacer un trabajo de reconexión.

Los hopis y otros pueblos indios también mantuvieron diferentes enseñanzas sobre los pies, pero siempre refiriéndose a lo mismo, al Alma, a la conexión del hombre y la tierra.

Más tarde, los cristianos cotos, los israelitas, los árabes, los monjes... e incluso en la edad media, el rey Luis de Francia lavaba los pies a sus súbditos como símbolo de hermandad, de servicio y entrega.




Decir que en el idioma arameo a los pies se les refiere como Alma.
Así, podríamos seguir contando diferentes historias sobre la relación de los pies con el espíritu, con la liberación.

Para finalizar, te podría mencionar el nombre de diferentes sabios y profetas que practicaron el arte de acariciar los pies, pero nada más te voy a reseñar que en el último siglo un notable médico y humanista llamado Robert St. Jones a través de los pies trataba la curación y liberación del alma.
A partir de ahí, en estos momentos somos muchas las personas que de una u otra manera estamos trabajando e investigando a través de nuestros pies.